lunes, 17 de octubre de 2011

AU2011. Australian Mind.

En este nuevo post, que como veis he tardado un poco de más en escribir, contaré un poco lo que he aprendido en estos meses de la gente austral. Por regla general, son bastante honrados y organizados, aunque como ya se sabe en todos sitios cuecen habas. Pero el secreto de que esta sociedad funcione esta en que la mayoría respeta las reglas. Imaginaos que en un territorio que es como todo Europa, en el que solamente viven 22 millones de personas (la mitad que en España) no se cumpliera la ley. Sería el caos absoluto, porque es humanamente imposible controlar lo que sucede en cada rincón de este basto país. De hecho, los que deciden saltarse un poco las normas, no tienen ningún problema con la ley, simplemente porque nadie se entera. Esto pasa por ejemplo en ciudades perdidas como Cairns. Aunque Cairns al fin y al cabo es relativamente importante. No quiero pensar lo que ocurrirá en el estrecho de Torres; o Innisfall o Cooktown. Directamente allí no hay ni policía. Si alguien quiere tener un negocio de droga con Nueva Guinea o el sur de Asia, podría meter un transatlántico de coca en el continente, que nadie se iba a enterar. Pero no lo hacen (al menos en este nivel), simplemente porque lo ven mal. Su moral es la que protege el equilibrio. Y esto es una sabia decisión. Además el gobierno fomenta esto, evitando grandes diferencias sociales. Si eres australiano, tendrás pasta si o si. Si trabajas ganarás mucho; si tienes una titulación ganaras muchísimo. Y si no te apetece doblar el lomo, no hay problema. El estado te pagará una especie de paro, pero sin necesidad de haber cotizado un solo día. Te declaras inútil y mama Australia te da una subvención mensual. Pero ¿como se ha llegado a esto? ¿por que no hay tanto sinvergüenza como en España, Italia, o, por qué no, Inglaterra, antepasados directos de los Wallabies? Varias pueden ser las razones, pero yo me quedo con el tipo de gente que vino aquí. De acuerdo, en un principio había muchos presos, pero no olvidemos que los que repoblaban la zona no eran presos sino los militares ingleses y sus familias. Pero eso fue al principio. Cuando esto se convirtió en una tierra segura y con multitud de oportunidades, muchísimos profesionales se vinieron para acá. Por eso no es nada raro ver gran cantidad de símbolos masones. Rotarios, Freemasones... en el mismo Cairns tenemos una especie de templo Freemason. Esta gente, era/es pragmática y trabajadora. Como lo siguen siendo los actuales australianos. Eran carpinteros, herreros, médicos, agricultores... todos tenían alguna especialidad. Esta gente pudo desarrollar y perfeccionar sus conocimientos y además con la explosión del oro, obtuvieron un gran premio económico. Otra de las causas del carácter austral lo podríamos encontrar en la religión. Como bien dice mi amigo David uno de los principales lastres de la cultura española ha sido el catolicismo extremista que hemos tenido durante muchos siglos. Pero en las antípodas, sus antepasados ingleses, venían de un cambio dentro de esta doctrina (protestantismo) y llegaron aquí pensando más en el desarrollo económico que en la religión. Si bien prima el catolicismo, este esta estrechamente ligado a la masonería. La otra religión predominante es el judaísmo. Un ejemplo claro de religión pragmática (desde el punto de vista de los negocios). En Melbourne por ejemplo, se ve la mano de dicha religión: todo enfocado al comercio, con posibilidad de regateo, tiendas por todas partes... Por eso aquí si eres trabajador, te irá bien. Por otro lado, como buenos “hijos” de ingleses, desde siempre han tenido claro que debían poner mogollón de normas. Eso les ha servido para construir una sociedad bastante reglada y armoniosa. Si bien algunas cosas son excesivas, en general esta muy mal visto saltarte las normas. Esta es la base de la convivencia en la sociedad moderna. Otra cosa que me resulta muy sorprendente de los australianos es las ganas de vivir que tienen y el alto grado de integración de todas las personas (a excepción de los aborígenes, pero cada vez trabajan más en ello) No es nada raro ver mujeres jugando al rugby en equipos mixtos, niños asiáticos en los colegios australianos (ayer viendo un concurso de estos típicos entre niños de escuelas, el 70% tenían los ojos rasgados), minusválidos haciendo vida cotidiana (vi a un parapléjico con un extraño aparato anexado a su silla de ruedas que le permitía ¡fumar!), extranjeros de todo el mundo trabajando legalmente, personas mayores haciendo la misma vida que cuando eran jóvenes (recuerdo a una mujer de 80 años, en silla de ruedas, probándose con su hija un florido vestido veraniego)... en fin, una mente bastante abierta en este sentido. Si que es cierto que por regla general son algo herméticos en cuanto a su circulo de amistades (herencia masona), no podemos juzgarlos solo por esto y hay que reconocer que su evolución social es muy alta. El próximo post estará también relacionado con la sociedad australiana, pero centrado en una de mis pasiones: la tecnología.


Un negocio muy lucrativo es la agricultura. Los agricultores son ricos.


Cuidan todos los detalles. Con las bananas por ejemplo, tienen un estricto control de calidad.


Un centro Freemason en Cairns. Podemos comprobar la estrecha relación con la religión judía.


Aqui se puede leer claramente el tipo de masonería a la que pertenece el centro.


Una tienda simpatizante con el "movimiento sectario" Rotary Internacional.

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miércoles, 7 de septiembre de 2011

AU2011. Sydney.

En efecto nuestro siguiente destino fue Sydney. La antaño ciudad olímpica es sin duda una de las atracciones del país. Moderna y cosmopolita, Sydney es como un pequeño Tokio anglosajón. Sin muchas expectativas a priori viajamos desde Melbourne en un vuelo de poco mas de una hora, que dadas las distancias del continente, se nos paso super rápida. En este caso la manera de llegar a la ciudad es mucho más simple que en Mel. Nada más recoger el equipaje te diriges al metro y este te deja en tan solo 3 paradas en la estación central. La primera sensación no fue nada buena. Quizás influenciado por el prejuicio de que esta ciudad es menos “interesante” que Melbourne. Pero la realidad es que la Estación Central presentaba un aspecto algo desalentador. Suelos sucios, paredes pintadas, mal olor y algún que otro mendigo nos “saludaron” en la salida. Por suerte, nuestro hotel situado de nuevo en la calle Elizabeth (no son muy originales los australianos con los nombres), se encontraba a escasos 200 metros de la estación. Descansamos, nos duchamos y nos preparamos para la primera toma de contacto con la urbe. La noche se nos había echado encima y el clima allí era algo frío y lluvioso. Pero bueno, no era plan quedarse en el Hostel con el resto de mochileros (nosotros íbamos en rollo humilde, pero unos humildes con categoría). Sin más dilación nos pusimos en camino hacia la bahía. Seguimos todo recto por la calle Elizabeth (cosa que luego comprobamos que fue un error) en dirección a Hyde Park. Si señores y señoras, Hyde Park. Como en Londres; aquí tenemos Hyde Park, Oxford Street, Liverpool Street, King Cross, Paddington... parece ser que los ingleses quisieron dejar claro cual querían que fuera la heredera de la vieja capital del imperio. Continuando con nuestro camino, enseguida nos dimos cuenta de lo diferentes que son Melbourne y Sydney. Si Mel es una ciudad recogida con un casco urbano reducido a una cuadricula, Sydney es una ciudad cuyo centro se despliega a lo largo de una área enorme (de más de 4km). Indudablemente, esta es la palabra que mejor puede definir a Sydney: enorme. Y es que aquí esta hecho todo a lo grande. El primer ejemplo que vimos fue la torre de Sydney, convertida en restaurante y que se alza solemne en medio de los edificios. Continuamos andando y pasamos delante del museo de Sydney y de la biblioteca. Las fuerzas nos empezaban a fallar y los 5 días de viaje se notaban en nuestras piernas. Sin embargo estábamos ansiosos por contemplar el símbolo de la ciudad. Tantas veces visto en fotos y tan complicado de ver en persona. Exhaustos llegamos al puerto y paramos a comer algo. Los precios son prohibitivos, por lo que nos decidimos por un restaurante de comida rápida. En el puerto; en la Cala de Sydney ¿como podía ser que no la viéramos aún? La respuesta es fácil. La casa de la Ópera se encuentra tras un recodo de la bahía. Andamos otros 10 minutos y la presenciamos. Sinceramente creía que no iba a ser para tanto, pero el edificio es espectacular. Una enorme construcción al lado del mar, que recuerda a las formas de las caracolas. Un increíble complemento al paisaje que forma la bahía y el magnifico puente del puerto. Nos dedicamos a sacar fotos nocturnas durante no sé cuanto tiempo. Fue un gran momento. Recuerdo que bromeando decía “ya estamos en Australia” pensando en la imagen que todos tenemos cuando oímos el nombre del país. Tras la sesión, retornamos al hotel, esta vez por George Street y comprobamos que esta calle esta repletas de garitos y tiendas que permanecen abiertas hasta bien tarde. Pero ahora era momento de descansar...
El siguiente día decidimos empezar viendo el Chinatown de aquí. En efecto en Sydney hay otro. El concepto de Sydney es muy parecido al de Mel. Montones de restaurantes en una calle peatonal. Quizás no son los mejores en cuanto a especialidades, pero es obligatorio tomar algo aquí. Cerca de la entrada, a mano izquierda, hay un establecimiento que aquí no relacionamos con los chinos: una pastelería. Esto si que me pareció curioso porque estaba repeta de dulces asiaticos. En la calle había cola para comprar unos buñuelitos superbaratos. Hicimos religiosamente cola y en 10 minutos pudimos comprobar que los chinos también pueden hacer buenos dulces. Riquisimos. La siguiente parada fue el mercado de de Paddy. Y si, es otro equivalente al Victoria en Melbourne. Aunque este esta metido en un inmenso edificio de varias plantas. La planta de abajo hará las delicias de todo coleccionista de objetos frikis. Multitud de bazares y artículos de regalo plagan toda la parte baja. También hay un mercado de comida, en el que predomina gente asiática. La planta de arriba es de ropa y ni siquiera echamos un vistazo. Por aquella zona también se puede ver Darling Harbour, donde destacan los Jardines Chinos llenos de preciosos bonsáis. Un poco más arriba esta el museo marítimo, con varios barcos a escala real e incluso un submarino. Si esta bien la exposición merece la pena verlo. Enfrente de este museo se encuentran el Acuario y el “Wildlife” (una especie de zoo). Si se va con tiempo hay que pasar. Nosotros como buenos españoles nos colamos, porque no suele haber nadie en la puerta. En la parte acuatica se puede ver desde pingüinos (si aquí en Australia están los pingüinos más pequeños del mundo; se pueden visitar cerca de Melbourne) hasta como no tiburones o Manaties (uno de los pocos acuarios que tiene). Es increíble ver este animal de cerca. La piscina central es impresionante, con tortugas, mantas, multitud de especies de tiburones, etc. La parte de tierra, tampoco tiene desperdicio. Toda clase de animales de las antípodas se pueden ver allí. Koalas, petauros, canguros, el cocodrilo más grande en cautividad, todo tipo de insectos... parece que estas dentro de una película de ciencia ficción. Para el segundo día fue suficiente. Nos fuimos a reposar porque al día siguiente nos tocaba madrugón para ir a: Las Montañas Azules (Blue Mountains).
Lo mejor para ir hasta allí es, que te haga un buen día lo primero y lo segundo es contratar un paquete en el hotel. Por poco mas de 50$ tendrás el viaje incluyendo un crucero nocturno por la bahía. El viaje comenzó en autobús a las 8 de la mañana. Salimos del turístico centro para poder comprobar como es el autentico Sydney. Como nos esperábamos, las afueras también transmitían la sensación de riqueza. Los barrios aledaños estaban compuesto de casitas bajas, con jardín y muchas con piscina. Con una población similar a Madrid y esta estructura, el limite urbano se extendía varios Km. Prácticamente hasta la villa Olímpica que es otro despliegue monetario con una mini-ciudad dedicada al deporte. Tras un par de horas en autobús, llegamos a lo que llaman el Cañón del Colorado Austral. Las Blue Mountains son un conjunto de montañas que adquieren un color azulado al atardecer debido a los eucaliptos que pueblan sus laderas. Nosotros no las vimos muy azules la verdad, pero bueno la zona es bonita. La pena fue que al ir en un viaje organizado, el tiempo que te dejan para ver la zona no te permite patearlo todo. Lo mejor es ir hacia las cataratas Katoomba y bajar hasta el valle. Lo suyo es continuar andando hasta las famosas “Tres Hermanas” que forman la estampa más conocida de la zona. La siguiente parada fue el Ferry. Desde la villa Olímpica fuimos por el mar hasta el Opera House. Cuando se ven este tipo de cosas y las comparas con Madrid, no entiendes como esta ciudad tiene la esperanza de alguna vez organizar los juegos olímpicos. En fin siguiendo con el viaje, nos movimos de noche por la parte externa de la ciudad. Desde el barco podíamos ver preciosas mansiones acristaladas que pertenecían a la clase alta Australiana. La entrada a Sydney Cove es espectacular, por debajo del puente con el Opera House al fondo completamente iluminado. Sobrecogidos por la excursión, nos retiramos a nuestros aposentos a esperar al último día.
Era el momento de ver lo que nos faltaba de la ciudad. Y como no, era el momento de entrar al Opera House. El Opera House de día es más llamativo si cabe. Varias salas en forma de concha, dividen las diferentes alas del edificio. En el sótano están los aparcamientos y la oficina de información. En la primera planta se organizan eventos a lo largo del año. En esta ocasión había una exposición de caligrafía china. Un artista te escribía lo que le dijeras. Le pedimos un par de cosas y muy amablemente nos las escribió (mejor dicho, nos las dibujo). Dimos un paseo por dentro, compramos postales para las familia y los colegas y nos dirigimos al puente, otra maravilla dentro de la city. El puente se puede cruzar por diferentes alturas. La más extrema es la parte más alta para la que debes alquilar un equipamiento especial. Si quieres ir ahí, debes acceder por debajo del puente. Las señales te lo irán indicando. Nosotros nos decidimos por la parte baja, porque cuando un segurata nos dijo donde se podía acceder arriba, ya habíamos andado un montón. Para ir a pie, desde la Opera es fácil. Coges una ascensor en frente de la parada de barcos y verás un camino que cruza directo todo el puente. Verás unas preciosas vistas. Luego puedes bajar por los barrios más antiguos de la ciudad. Allí te puedes perder por sus callecillas y tomar un café en algunos de los garitos más típicos. A mi me apetecía una cerveza de trigo asi que nos relajamos en un alemán que esta por The Rocks. Luego entramos casi por casualidad a un humilde museo que te contaba la historia de Sydney y un poco la de Australia en general (Discovery Museum). No es gran cosa, pero emociona ver como cuidan en este país esta clase de establecimientos tan humildes. Los barrios de esta parte me recordaban al viejo Edimburgo. Casas de principios de siglo XX, pequeñas tiendas (incluida la tienda más antigua de Sydney) y estrechas calles, te dan una idea de los difíciles comienzos de esta capital Australiana. Desde aquí nos dimos otra pateada hasta el Museo de Arte Contemporáneo (al estilo Tate), pasamos por los Jardines Botánicos, The Domain, La Catedral de San Andrés y como colofón nos dimos una vuelta en el monorail. Felices y exhaustos, regresamos a Cairns con división de opiniones acerca de cual fue la ciudad más bonita. Esta claro que la más vistosa es Sydney con todo hecho a lo grande. Quizás sus similitudes con Londres la hacen más previsible para los europeos. Melbourne en cambio es más solemne, más anglosajona pero al estilo yankie. Para mi la cosmopolita es Sydney y la multicultural es Mel.



Museo de Arte de Sydeney en pleno corazon del Jardín Botánico



Caligrafía china en el Opera House



El Opera House desde el Puente.



Bloque de pisos justo enfrente del Opera House. No es muy glamuroso la verdad.



Como buena ciudad anglosajona, te puedes apuntar a un tour "sangriento" por la zona antigua



Así son las casas originales de Sydney



Panorámica de la bahía



Al fin vi la Opera



El puente de Sydney



Rebeca escrito en Chino



¡A tope con Australia!



Las cacatuas aqui son como las palomas allí. Estan por todas partes



Rebeca & mi bro en las Blue Mountains



Las montañas azules no muy azules la verdad



Un Casuario. Toma ya, parace de un libro de Julio Verne



Buñuelitos chinos. ¡Hay que probarlos!



Pastelería en Chinatown



Canguro drogao



Mas koalas señores



Uno de los cocodrilos mas grandes del mundo



Matando moscas en el Wildlife



Preciosa Instantanea desde el barco



Hay que ver el Opera de día y de Noche



La torre de Sydney


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jueves, 25 de agosto de 2011

AU2011. Melbourne.

Y llego el momento de visitar la parte más “famosa” del país. En nuestras vacaciones, decidimos ir a visitar las emblemáticas ciudades de Melbourne y Sydney. Primeramente fuimos a la capital de Victoria. Y es que ambas ciudades son solamente las capitales de su estado. ¿Y como puede ser eso? Pues porque el gobierno inglés en vista de los “piques” existentes entre ambas ciudades, para no desequilibrar deslealmente la balanza económica de las urbes, otorgó la capital del estado a otra ciudad neutral: Camberra. Título honorífico, que no le da más importancia que a las 2 joyas de la corona Australiana.
El periplo comenzó con susto pues la compañía aerea de bajo coste que compite con la todo-poderosa y super-australiana Qantas, Tiger Airlines, sospechosamente había sido bloqueada por el gobierno. De esta manera, nosotros que teniamos el vuelo con los “Tigres” ahora no podíamos ir Melbourne. Pero bueno, aquí las cosas funcionan de otra manera. Inmediatamente, Qantas hizo de poli bueno y a los que estabamos sin billete, nos ofreció un precio especial. De esta manera en poco menos de 5 horas aterrizamos en el Aeropuerto de Tullamarine. Hay que tener en cuenta si viajas a Melbourne que esta ciudad tiene 2 aeropuertos importantes: Tullamarine (el mas grande y al que se le llama el aeropuerto de Melbourne) y Avalon. Para el primero tienes un servicio de autobuses 24 horas que te llevan a la estación de tren; en el otro solo hay autobuses a ciertas horas que van a la misma estación. Pero vamos nada preocupante, pues hay información y horarios en las paradas del bus. Solo hay que tenerlo en cuenta. Una vez depositados en el centro buscamos nuestro hotel situado cerca de Flinders Station. Se podría decir que el punto de encuentro de la ciudad es Federation Square, en la entrada principal de dicha estación. El núcleo turístico/histórico de Melbourne se expande a lo largo de un gran cuadrado donde están las actividades más interesantes de la ciudad (esto hablando siempre de un viajero que no este mas de 10 días allí) Museos, tiendas, teatros, pubs, mercados, restaurantes y un largo etc. de establecimientos se dispersan por el área comprendida entre La Trobe Street y Flinders. En esta zona podemos coger un tranvía gratuito (Free City Circle) que nos dara una vuelta por el cuadrado más importante de la ciudad. El tranvía es uno de los antiguos y el viaje resulta de lo más bohemio. Pateando las calles del centro no podemos dejar de visitar el Chinatown. Si bien no es el de Nueva York, la calle central ha sido tomada por la cultura oriental, con tiendas, inglesias y como no, montones de Restaurantes, como por ejemplo el Crystal Jade o el GoGi que con una decoración minimalista al más puro estilo asturiano nos ofrece una sopa estilo fondue con todo lo que podamos comer de acompañamiento. Deliciosa y contundente elección. Cerca de allí tenemos el Barrio Griego (el Greekitaun :-)))) donde es obligación probar un autentico Kebab griego, la casa del parlamento y un poco más al norte y fuera de la cuadricula central, el Museo de Melbourne. Si vamos con tiempo lo recomiendo, pues es un interesante recorrido por la historia australiana con partes de biología y otras ciencias. Gran museo. Al oeste tenemos el Queen Victoria Market; al estilo de Camdem, en este mercado podemos comprar absolutamente de todo. Desde comida a souvenir, pasando por delicatessen y rarezas del país (como las zanahorias moradas). Volviendo al centro no nos podemos perder uno de los edificios más impactantes de Melbourne. Convertido en un mall pijito, Melbourne Central alberga una torre de más de 50 metros que fue parte de una fabrica. Esta torre esta metida dentro del mall que se cerro con una gran cúpula que cubre toda la torre. En su interior, multitud de tiendas y restaurantes, entre el que puedo destacar la RockStar Bowling. Una mezcla surrealista entre glamour, rococo, bolos y rock'n'roll!!!! Este tipo de cosas es imposible verlas en España. Una pena. Si nos quedan más ganas de museos aunque no el mejor, es interesante ver la prisión de Melbourne famosa por se la ultima morada del héroe libertario Ned Kelly. En otro post contaré algo de este símbolo de Australia. En cuanto a bares, pues muchos y caros en general. Por destacar alguno La Movida Tapas Bar, con cerveza Moritz made in Barcelona o el E-fity-five, un bar underground, con buenos precios donde te puedes encontrar de todo (guiris disfrazaos, parejas ardientes, culturetas, mariquitas,etc.). Buena musica club y no muy caro. Bueno ya a velocidad 2x (esto me esta quedando muy largo), pues nos quedaría visitar el museo del arte multimedia ACMI en Federation Square donde podemos experimentar la cultura del cine, tv y telecomunicaciones en general (incluido el coche de Mad Max), los jardines botánicos (una pasada), el Museo de Arte de Melbourne y para terminar un paseo por toda la bahía del río Yarra (si se puede por el día y por la noche mejor). Y nada esto fue todo por ahora. El siguiente destino es Sydney. Otro pedazo de ciudad con mucho más que la archiconocida Casa de la Ópera.


Poniendonos hasta arriba de sopa china con Carlos el canario.


La entrada a China-Town


Arte Local. Nos invitaron a entrar a una pequeña galeria que abria ese dia sus puertas.


Las navidades ¡en Julio! Como en diciembre hace calor les gusta poner un adelanto en Invierno.


Haciendo el tonto al lado del barco del Capitán Cook. Mi hermano, Rebeca, Carlos y unas amigas de Madrid. Ya veis lo dificil que es encontrar españoles en Australia.


Peaso monumento a los caidos en las guerras.


Un ejemplo de las florecillas que hay en el botánico.


Las chicas cerca del "Movida".


Al final terminé en el talego.


Ned Kelly se ha convertido en una atracción.


Alguien ha perdido el monedero. No quiero saber quien es...


Bolera Rock y...


¡Rococo!


La torre de la fabrica dentro del Mall. Increiblebleble.


Por fin he visto un museo con ejkeletos de dinosaurios!!


El museo de Melbourne es el orgullo de Darwin.


La biblioteca de Melbourne.


El coche de MadMax con el cartel ¡¡en español!!


El hall del museo de arte de Melbourne.


El mercado Victoria. Como el de Alcazar pero 8 veces mas grande.


El paraiso de las botas UGG. Aqui todo el munod tiene unas.


La bahía por la noche.


Andando por el parque te puedes encontrar con cualquier masrsupial.


El centro de interpretación. Un complejo con teatros y salas de concierto. Cada día hay un espectaculo diferente. Desde flamenco a Roger Waters. Nada que envidiar a las grandes capitales europeas.


La foto que puede resumir Melbourne. Traquilidad y gran ciudad.

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